¿Hay acaso un concepto más extraño? ¿Más ilógico? ¿Más hermoso y aterrador? Recuerdo una noche de luna llena. Una fogata mantenía el frío a raya, mientras el vino me daba el coraje que necesitaba para no volver corriendo a tus brazos. Yo era otro, y tú también. Yo era un tonto que se negaba a aceptar su destino, y tú eras la mujer más poderosa del mundo. Huía de ti. No recuerdo cuántos meses llevaba haciéndolo, y estaba agotado, dejando que las llamas acariciaran mi golpeada voluntad, cuando uno de los sabuesos de los dioses me encontró. Por un segundo pensé que tendría que luchar por mi vida, pero en lugar de llevarme arrastrando hasta tus pies, solo se sentó conmigo y hablamos sobre lo aterradora que es la inmortalidad. Él lamentaba saber que, tarde o temprano, perdería a todas las personas que amaba. Yo, que ya había renunciado a mis títulos y poderes, solo lo miré apenado, agradecido de nunca sufrir semejante castigo. Entre los dos terminamos el vino y, antes del amanecer, él se ma...
Overcoming sanity one tale at a time.